sábado, 3 de agosto de 2013

Viaje al interior de la fábrica de emoticones

 


Hablan los expertos en diseño y en psicología que crean las caritas del chat


Resulta muy difícil imaginar una conversación actual a través de mensajes de texto, correo electrónico, chat o incluso Twitter, Facebook o cualquiera de las numerosas formas de mensajería que existen en la actualidad, que no incluya en alguna línea un emoticón (o emticono, como prefiere la Real Academia Española, un uso que en la Argentina no se da) o un simpático smiley, ese conocido círculo amarillo con dos óvalos por ojos, creado en 1963 por Harvey Ball, que con el paso del tiempo ha logrado multiplicarse al ritmo de las emociones que queremos expresar a nuestro interlocutor de manera escrita.
Y es que si bien no se trata de un recurso nuevo, ya que el profesor de ciencias de la computación e investigador de Inteligencia Artificial Scott Fahlman, de la Universidad de Carnegie Mellon, inventó el emoticón basado en caracteres en 1982, lo cierto es que estos íconos graciosos se han vuelto más masivos que nunca, sobre todo por la intensidad de uso de los medios escritos y electrónicos.
De ahí que están proliferando tanto en cantidad como en denominación, ya que también se los reconoce como stickers (adhesivos) y emojis, un término que proviene del japonés emoji, que literalmente significa imagen y letra.
En definitiva, junto con su popularidad, el viejo y querido emoticón construido con dos puntos y un paréntesis, un conjunto de signos que simulan la cara del interlocutor, fue evolucionando, y hoy hay miles de opciones para elegir según lo que se quiera expresar, e incluso están agrupados por categorías.

Sociales

Pero hay más, y el dato es especialmente relevante: los íconos emocionales son tan fundamentales que compañías como Microsoft, Facebook y Google invierten muchos recursos en ofrecer colecciones de smileys cada vez más elaborados y atractivos. Al margen, y tampoco es un dato menor: durante años, las colecciones de emoticones fueron explotadas como vía de transmisión de virus por parte de los piratas informáticos.
Volviendo a las compañías, y con objeto de que podamos transmitir mejor nuestros sentimientos en su servicio de chat, Facebook, por ejemplo, contrató este año a un artista de la compañía de animación Pixar y al psicólogo Dacher Keltner, de la Universidad de Berkeley, que estudia las emociones y la interacción social, para lanzar nuevos stickers.
"Con los adhesivos queremos mejorar la comunicación afectiva a la hora de mantener un chat online. Por eso, los nuevos diseños se basaron en el libro de Charles Darwin La expresión de las emociones en el hombre y los animales, en el que se describen más de 50 emociones universales como cólera, mal humor, burla, desprecio, disgusto e impotencia, entre otros", explica Aaron Goldsmid, gerente de producto de los stickers de la compañía, en cuya posición ayuda a los ingenieros y desarrolladores ha mejorar las funcionalidades de la red social en relación con las tendencias de comunicación de los usuarios.
 
 
Aunque las caritas sean todas más o menos similares a ojos de los usuarios, Goldsmid es contundente al diferenciar los stickers de los emoticones: "Los primeros son más complejos, porque intentan conectar personas enriqueciendo las comunicaciones y tratando de disminuir la falta de contexto que está intrínseca en el vínculo cara a cara. En este sentido podríamos decir que los adhesivos son la evolución de los emoticones, ya que son muchos más expresivos. Por eso realizamos un trabajo de investigación tan arduo para lanzar nuevos diseños, ya que queremos entender las emociones independiente de las culturas y cómo éstas son transmitidas por las personas. Al mismo tiempo buscamos crear una manera divertida de expresar estos sentimientos de la mano de los stickers", explica. Para el desarrollo de las nuevas imágenes, en Facebook también detectaron cuáles eran los emoticones más utilizados y los rediseñaron para aumentar su nivel de expresividad. Los primeros 16 modelos pueden utilizarse gratis descargándolos desde http://chatstickers.com, o desde Google Play o iTunes en caso de querer usarlos en el servicio de chat móvil. Aunque el ejecutivo no puede mencionar qué porcentaje de usuarios utiliza los adhesivos en general, afirma que se trata de "un número extremadamente alto".

Y Google también

Más allá de su denominación, el rol de estos dibujitos simpáticos y coloridos es trasladar la comunicación no verbal a lo gráfico, captando en un único gesto el sentimiento del interlocutor, de tal manera que su emoción pueda ser interpretada por un grupo social heterogéneo: "Lo maravilloso de los emojis es que pueden ser utilizados de igual manera por personas de todas las culturas y orígenes. De hecho se trata de glifos que trascienden el lenguaje, ya que, justamente, su función es permitir expresar aquello que no podemos hacer con palabras", afirma el Product Manager de Google, Randal Sarafa, que está a cargo de los emojis disponibles en el sistema de comunicación Hangouts de la compañía.

A pedido

 
"Si bien los emojis son universales, también es importante que cada persona pueda crear su propio dibujo, ya que no hay motivos por los que todos debamos sentirnos identificados con la clásica carita amarilla. Por eso, nosotros diseñamos modelos a pedido, y también para usuarios de raza negra y asiáticos", explica Tetyana Bilyachenko, CEO de la firma PlantPurple, cuya aplicación gratuita para dispositivos Android e iOS (iPod touch, iPhone, iPad), llamada Emojidom, cuenta con un catálogo de más de 1,3 millones de emojis. Según explica, los nuevos modelos que lanzan ya sea para su descarga gratuita o paga surgen de los comentarios y las ideas que proponen los usuarios.
"Se puede decir que trabajamos sobre la base de un brainstorming universal, ya que contemplamos los pedidos y las sugerencias de miles de personas de todo el mundo", sintetiza Bilyachenko.

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